Los héroes anónimos que perdieron la vida durante la intentona golpista del 92

4 de febrero de 2015 09:03 PM

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“El camino es fácil hasta Altamira. Cuando llegamos a la autopista, una patrulla de la policía de Petare se nos aparece íngrima y sola, restos de vidrios partidos, olor a desastre, sangre ya coagulada dirimen la escena. El disip que nos acompaña decide “rescatar” la unidad policial y conduce el jeep hacia Petare pero con suerte incierta: es acribillado a balazos frente a nosotros que, en vista de ello, decidimos voltear el rumbo. En la autopista siete carros de gente como uno se muestran acribillados”.

El 4 de febrero de 1992 es más que una fecha en la memoria colectiva de los venezolanos. Es tal vez una fecha fría y oscura que hace una triste alegoría a otra no menos melancólica y convulsionada como la del 27 de febrero de 1989, y que están allí, en ese trozo de la historia de un país que fijó su mirada atónita ante una pantalla de TV que transmitió las imágenes de una sorpresiva asonada, con el audio en altavoz de los disparos, el ruido de los sables y de las tanquetas.

El 4F fue más que la historia de un grupo de paracaidistas sublevados en contra del estatus político de aquel momento, fue más que un número de cifras y titulares que llenaron las páginas de sucesos de periódicos nacionales y regionales; es una gran primera página escrita con sangre y dolor en la que los verdaderos protagonistas de la historia quedaron relegados al olvido, al anonimato.

23 años cumple la intentona golpista de 1992, y una vez más los invisibilizaron. La propaganda oficial penetra todas las pantallas de TV hablando de la gloria del Golpe, de las hazañas de “La Revolución de Febrero”, publicaciones con testimonios e infografías del recorrido de la intentona como si de un auténtico acto heroico se tratara. ¿Y las víctimas? ¿Sombras anónimas? ¿Y el dolor de los familiares? Nadie se repone de una pérdida impune, silenciosa.

El 4F es ante todo un crisol de historias, de frases incompletas, de silencios. Un mosaico de almas sepultadas en un cementerio de viejas y rasgadas páginas de periódicos. Retazos de venezolanos de carne y hueso que vivieron horas de angustia y dolor. Ellos, las víctimas del 4F, son los verdaderos protagonistas de esa sublevación militar.

Hasta la fecha no se sabe con exactitud cuál fue el saldo total de fallecidos durante la asonada militar de 1992. Medios como el diario Últimas Noticias publicó por aquellos días, que los muertos pasaban de 100. Fernando Ochoa Antich, quien fuera Ministro de la Defensa relata en su libro “Así se rindió Chávez” que ese día hubo 39 muertos.

La cifra nunca ha sido aclarada y en vano quedaron las acciones del comité de familiares de los golpistas quienes tuvieron como objetivo “contribuir al esclarecimiento de la verdad histórica de los sucesos”, tal como lo publicó el Diario de Caracas el domingo 16 de febrero de 1992.

Tras una revisión hemerográfica de noticias, artículos y reportajes publicados en diarios y revistas nacionales y regionales, se presenta un balance de los decesos de ese día. Ese balance no pretende ser oficial, sólo es una cifra construida a partir de los nombres publicados en las páginas de sucesos de los diarios El Nacional, El Universal, Últimas Noticias, Panorama (Maracaibo), y La Columna (Maracaibo).

La revisión evidenció que durante la asonada murieron 32 personas, 23 en Caracas, 1 en Aragua y 8 en Carabobo. Entre ellos, 8 civiles, 8 funcionarios policiales, 10 efectivos militares, y 8 más en Carabobo. Los fallecidos en la capital venezolana fueron: Noelia Lorenzo Parada (9), Román Gaizka Etkarte (20), José Alberto Carregal, Migdalia Antonia Delgado de Marquina (30), Hugo Orlando Villarte Mejías (40), José Enrique Ordaz (44), Gerson Gregorio Castañeda (26), Edicto Rafael Cermeño Joves, Jesús Rafael Oramas (30), Jesús Aponte Reina (21), José Aldana, Deivis Peña Juárez, Elio José Gamboa, Miguel Escalona Arriechi, Jesús Alberto González, Julio Peña Labrador, Jesús Santiago, Fernando Cabrera, Henry Solórzano, Johnny Cedeño, José Gregorio Garmendia, un distinguido no identificado y una señora que murió en el hospital Urológico San Román.

En Carabobo, murieron 8 personas según el balance oficial presentado por el entonces gobernador Salas Romer. Esa cifra coincidió con el número de fallecidos publicados en los diarios revisados: Gilberto José Peña (estudiante), Jesús Zerpa Mota (estudiante), Columba Guadalupe Ríos Bracho a quien se le encontró en su vestimenta un carnet de la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo, así como otras dos personas vestidas con vestimenta militar, supuestamente soldados quienes no portaban ningún tipo de identificación, y dos agentes de policía de Valencia, Franklin Alexis Díaz y Wilmer Díaz. De la otra persona no se tienen registros de identificación.

En Aragua murió un soldado (sin identificación). La cifra del total de fallecidos aquí presentada, se aproxima a la revelada por Ochoa Antich en su libro.

-“Lo doloroso y feo de esta asonada militar es la cantidad de muertos, unos 100 decesos y mil heridos”. (Lo bueno la malo y lo feo del golpe, revista Élite número 3446, 1992).

-“El gobierno asegura en su reporte oficial que hubo 17 muertos y 6 heridos”. (El abrazo mortal de la historia, El Nacional, viernes 7 de febrero de 1992).

-“14 militares muertos y 51 heridos durante el movimiento subversivo según el ministro de la Defensa para el momento el General de división (Ej), Fernando Ochoa Antich. (El Universal, miércoles 5 de febrero de 1992).

-Henry Solórzano (30 años). Fue asesinado de un disparo en la zona “E” de la urbanización 23 de enero. (Últimas Noticias, jueves 6 de febrero de 1992).

-Hugo Orlando Villarte Mijares (40 años). Estaba casado y era padre de 5 hijos. Murió por un tiro de FAL que entró por su cabeza cuando se encontraba en el interior de su residencia en la calle Colombia.

-“La mayoría de las bajas a los agentes de la Disip se produjeron en su mayoría, durante el ataque de los insurgentes a la residencia presidencial La Casona” (El Universal, miércoles 5 de febrero de 1992).

-“Aunque extraoficialmente se comentaba que los efectivos de la Disip muertos como consecuencia de la intentona golpista podían pasar de veinte, los voceros de ese organismo policial sólo admitieron el fallecimiento de tres de sus efectivos: Edicto Rafael Cermeño, Gerson Gregorio Castañeda y Jesús Oramas. A esta lista se agrega el nombre del funcionario Johnny Cedeño cuya muerte también fue anunciada por altos voceros de la Disip pero no confirmada”. (El Universal, miércoles 5 de febrero, 1992).

-Gerson Gregorio Castañeda tenía 26 años y era agente de la Disip, adscrito a la división de patrullaje vehicular, y fue asesinado en La Casona cuando los insurgentes atacaban las casas aledañas a la residencia presidencial. Residía en el sector Mamera I de Antímano.

-Edicto Rafael Cermeño Joves, era agente de la Disip y fue asesinado en La Casona. Murió a consecuencia de las heridas de bala en el brazo derecho, en la columna, en el tórax y en uno de los glúteos.

-Jesús Rafael Oramas, tenía 30 años de edad y era agente de la Disip adscrito a la división de patrullaje motorizado. Murió de varios tiros en La Casona. Estaba casado con Luz Estela de Oramas. Dejó un hijo que tenía 5 años en ese momento.

-Jesús Aponte Reina, agente de la Policía Municipal de Sucre. Murió por las heridas en la parte posterior del tórax y glúteo derecho. Le dispararon con un mortero.

-José Alberto Carregal era subteniente del ejército y murió tras recibir 9 disparos provenientes de una sub-ametralladora UZI.

-“Los grupos “Cobra y Lince” adscritos a la Policía Metropolitana, detuvieron dos unidades autobuseras que eran conducidas por soldados que se proponían entregar a los ciudadanos de la parroquia 23 de enero, granadas, FAL y morteros, hecho que fue controlado por funcionarios del cuerpo policial. Los soldados fueron detenidos y las armas decomisadas” (El Universal, 5 de febrero, 1992).

-“Siete cadáveres de insurrectos fueron recogidos de La Casona” (El Nacional, 5 de febrero, 1992).

-Dos muertos y decenas de militares detenidos en Aragua. (El Nacional, 5 de febrero, 1992).

-En Aragua, “se informó que un soldado fue muerto de un balazo a la cabeza en la alcabala de la urbanización Viviendas en Guarnición, adyacente a la misma base de Palo Negro, y un mayor de apellido Torre fue herido de un balazo rasante al cuello en el intento de la toma de la importante dependencia de la Fuerza Aérea” (El Nacional, 5 de febrero, 1992).

-Siete muertos y 7 heridos graves en el intento de golpe en Carabobo. “Los cadáveres ingresados a la morgue del hospital central fueron identificados como los de Gilberto José Peña, estudiante, Jesús Zerpa Mota, estudiante, Columba Guadalupe Ríos Bracho a quien se le encontró en su vestimenta un carnet de la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo, así como otras dos personas vestidas con ropas militares, supuestamente soldados quienes no portaban ningún tipo de identificación, así como dos agentes de policía de Valencia, Franklin Alexis Díaz y Wilmer Díaz” (El Nacional, 5 de febrero, 1992).

-“Ocho muertos dejó saldo de la intento en Carabobo. Oficialmente, en Carabobo perdieron la vida cuatro militares y cuatro civiles, a la intento de golpe de estado que sacudió al país este martes (…), el gobernador Salas Romer apuntó que en las acciones se perdieron oficialmente ocho vidas, cuatro de ellas presumiblemente estudiantes…” (El Nacional, 6 de febrero, 1992).

-“Diecisiete fallecidos y sesenta y un heridos es la relación de cifras que el Ministerio de la Defensa suministró a los medios de comunicación en cuanto a las bajas a nivel nacional del personal militar que participó en los sucesos acaecidos en la madrugada de este martes, en cuanto un grupo de insurrectos trataron de dar un golpe militar” (Panorama, 6 de febrero, 1992).

-“En una de las embestidas de los cuerpos policiales al mediodía, perdieron la vida el cabo de la PM, José Aldana y un distinguido, aún no identificado producto de una ráfaga de ametralladora provenientes de las ventanas del bloque 1 del 23 de enero, que junto a los bloques 7, 9 y 10 y algunas viviendas del sector Monte Piedad, sirvieron de trinchera para los francotiradores” (El Nacional, 5 de febrero, 1992).

-“En la mañana de ayer falleció en el Urológico San Román Gaizka Etxarte (20), estudiante de ingeniería quien recibió un disparo cuando se encontraba con su padre a bordo de un automóvil en los alrededores de La Carlota”. Etxarte era hijo de Domeca Etxarte quien presidía la junta territorial del partido vasco en Venezuela. (El Nacional, 5 de febrero de 1992).

-“La menor Noelia Lorenzo Parada (9), murió al ser alanzada en la cabeza por un proyectil de FAL, cuando dormía en su domicilio, del octavo piso, residencias Mariscal de Ayacucho en la avenida Sucre” (El Nacional, 5 de febrero de 1992).

-“En la tarde, durante tiroteos registrados en el sector La Cañada del 23 de enero, resultó muerto José Aldana, Cabo II de la Metropolitana adscrito al Distrito 21. Recibió un disparo en la región abdominal” (El Nacional, 5 de febrero de 1992).

-“Esa misma noche, más o menos a la misma hora en que esto sucedía, una señora de unos 46 años, cuyo nombre no había sido identificado aún en el Departamento de Medicina Forense de la Policía Técnica Judicial en Bello Monte, moría también en el hospital Urológico San Román, a causa de un balazo perdido (…)” (El Diario de Caracas, 5 de febrero, 1992).

-“Las cifras extraoficiales manejadas hablan de más de 80 muertos, unos 300 detenidos, la mayoría militares y 100 heridos” (Diario La Columna, 5 de febrero de 1992).

-“Carlos Andrés Pérez enumeró que fueron siete los muertos y 24 los heridos de la guardia de honor en el hecho. Los que perdieron la vida son Elio José Gamboa –cabo segundo-, Miguel Escalona Arriechi, Jesús Alberto González, Deivis Peña Juárez y Julio Peña Labrador, miembros de la guardia de honor; Jesús Alberto Santiago Carmona –capitán del ejército- y Fernando José Cabrera Landaeta –también del ejército” (Diario La Columna, 5 de febrero, 1992).

-Hija del jefe civil de Chacao entre las víctimas de la asonada. “Migdalia Antonia de Marquina fue alcanzada por un proyectil de FAL y su hijo de 3 años, presentó herida rasante de bala en el occipital, cuando ambos se desplazaban a bordo de un vehículo, por la autopista del Este, a la altura del Cubo Negro”. Migdalia tenía 30 años y era dirigente estudiantil. (El Nacional, 6 de febrero, 1992).

-“En el hospital de Catia dejó de existir José Gregorio Garmendia a consecuencia de una herida de bala. José Enrique Ordaz (44), escenógrafo de Arte TV, falleció en el hospital militar a consecuencia de una herida de bala que lo alcanzó en la espalda” (El Nacional, 6 de febrero, 1992).

Esta compilación de datos pretende ser un recuerdo de todos ellos, los fallecidos el 4 de Febrero de 1992. Vivirán en la memoria colectiva de un país que nunca los olvida.

Fuente: runrun.es

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